Mira, Marga, pues que quieres que te diga, a mí, entre vivir en Chamberí, con tu metro, tus autobuses, tus tiendecitas de barrio, el mercado de Vallehermoso para las cañas y vivir aquí, por bonito y bueno que sea el piso, no sé, no lo veo.

Quizás Olga tenga razón, pero… ¡Víctor Andrés de Belaunde esquina Oruro! Si es que se me llena la boca solo de decirlo. Ya sé, ya sé… por muy sonora que sea la dirección, por muy poética que me parezca, no es razón para meterme en semejante jaleo: comprar la casa a mis primos, vender la mía, hacer mudanza… Pero es que no puedo resistirme a ciertas palabras, tienen sobre mí un poder de atracción irresistible.

Vale, ya sé que no es el barrio, y que como nuestra zona no hay nada en el mundo. Pero no me digas que este barrio no mola. Casitas bajas, algunas señoriales, callecitas estrechas. Y no está mal comunicado. Y es tan tranquilito…

Pues no sé qué decirte, Marga. Yo no cambiaba una cosa por la otra. Pero es que, además, de verdad vas a poder hacerlo. Por lo que me dices, a ti te toca muy poca parte de la herencia, y tus primos no te van a bajar el precio por ser tu. Vamos, que digo yo que la tasarán o algo y te va a tocar pagarla a precio de mercado, como a cualquiera. Además, para pagársela, antes tendrás que vender la tuya.

Ya, pero Olga, no te olvides que mi madre me ha dicho que nos quiere repartir la herencia en vida, así que supongo yo que con algo más de dinero contaré. No sé para ir pagando algo a mis primos y tener tiempo para vender después.

Esa es otra… No veo yo eso de que tu madre os de la herencia en vida, ¿que se queda ella? A ver Marga ¿tu madre se piensa quedar sin nada? ¿y si ella lo necesita? No sé, no lo veo claro. Vale, os pone su casa a vuestro nombre ¿pero ella seguirá viviendo ahí o se marcha la pobre a una residencia? Y si se marcha a una residencia, ¿cómo la paga? Con su pensión no le da. Y dinero para daros, por lo que sé no hay mucho. De la casa del pueblo ni te hablo, que por lo que dices está repartida entre todos sus hermanos. ¡Vamos! Que, si me pregunta a mí, le digo que no os de nada. Y, digas lo que digas, dar una herencia en vida llevará impuestos, si no, todo el mundo lo haría así.

No si a mí, a estas alturas me parece que cualquier cosa es un lío. Pero a mi madre le han metido en la cabeza sus amigas que por impuestos es mucho mejor repartir la herencia ahora. Que si llegan a ganar los de Podemos van a subir mucho los impuestos… Y yo creo que le hace ilusión que me quede la casa del tío, que, por cierto, es un casoplón.

Mira Marga, casoplones hay muchos en el barrio donde tenemos hecha nuestra vida. Los podemitas no han ganado y el PP va a gobernar 4 años en Madrid. Nadie sabe por dónde va a ir la política. Tu madre no tiene tanto para repartir y tú no sabes cuanto dinero te va a caer de la herencia de tu tío. Infórmate, asesórate y luego tomas decisiones.

Bueno, eso estoy haciendo; traigo a una amiga para que me ayude a descubrir si me gustaría este barrio, que puede ser el mío.

Yo creo que antes de hacerte pajas mentales y cuentos de la lechera, deberías pensar todo un poco. Y la próxima vez que me líes para ir a conocer barrios, te buscas alguno que tenga buenos bares de cañas.

Esta Olga es genial, como quién no quiere la cosa me ha tirado mi castillo de naipes en un plis plas. La verdad es que el plan no hay por dónde cogerlo. Comprar el piso del tío Marciano sería más lío que venderlo a un tercero y contar con que de la herencia de mi madre me llegue algo es, poco menos que una quimera. Pero ¡me gusta tanto eso de Víctor Andrés de Velaunde esquina a Oruro!