Visita a la casa del tío Marciano: un viaje al pasado

Marga, ataviada con sus vaqueros más viejos y una camiseta blanca con publicidad de Mirinda de los años ochenta, con evidentes manchas de polvo, fuma un cigarro recién liado. Está sentada en el escalón de la entrada de la casa de su difunto tío en Prádena. Se siente muy cansada y le duelen las manos y los riñones de mover tantos muebles.

💭 Joder, ya podían estar ayudándome algunos de los primos o de mis hermanos. Luego, seguro que todos van a querer ser los primeros en escoger lote. Pero vamos, que lo llevan claro. Poca cosa hay aquí que valga la pena.

De todas formas, ¿quién me manda a mi meterme en estos líos? Si viene el tasador, le abro y me marcho… Pues no, que nadie se preocupe, ya que voy, yo me ocupo de echar un vistazo, ver si hay cosas de valor que se puedan vender y con el resto hacer lotes de los recuerdos para repartirlos o mirar lo que se puede ir tirando… ¡Esto es trabajo para toda una cuadrilla!

No sé. Lo mismo mi madre y mis tías encuentran cosas que querrían conservar donde yo solo veo basura. Pero tampoco nos podemos eternizar. El de la agencia ha sido muy claro: para vender la casa, hay que vaciarla.

La verdad es que es más fácil decirlo que hacerlo. ¡Qué cantidad de cachivaches se puede llegar a acumular en una vida! Y total ¿Para qué tío Marciano? Para que ahora llegue una sobrina, que apenas te conocía, a decidir que todo se vaya a la basura. Y, desde luego, hay objetos que tuvieron que costar una pasta. Y otros que seguro que te llevaste de Alemania a Venezuela y luego a Prádena. Pero ni esos valen hoy nada. ¿Quién va a querer hoy una máquina de escribir electrónica Canon de los años 80? ¿Un museo? No creo. Y seguro que a ti te dio mucho servicio, pero hoy en día con los ordenadores…

Fíjate, lo que me da más pena tirar, son tus cartas. Tranquilo, no se las dejaré ver ni a mi madre ni a las tías. Creo que me las quedaré yo. Al final, el famoso misterio de tu soltería tenía la respuesta más obvia. Ellas, las pobres, nunca entenderán como un hombre tan guapo, cabal y con dinero como tú, nunca se casó. ¡Ay si hubieras vivido otros tiempos! Hoy en día habrías podido casarte con ese venezolano tan guapo.

Y mira, por un lado, me siento mal, entrometiéndome así en tu vida íntima. Pero por otro, veo que estoy empezando a conocer a mi benefactor. Sí, sí, mi benefactor. Tu herencia me está llevando por la calle de la amargura, pero tío, el dinerito que nos has dejado, me va a suponer una tabla de salvación. No es que salga de pobre, pero me va a dar para tener unos ahorrillos o aguantar una temporada. Bueno, todavía no sé cómo lo invertiré, pero me da una cierta tranquilidad en una época muy dura.

Seguro que creías que nos dejabas más, pero no, parece que no es tanto. El agente inmobiliario y el tasador que han visto esta casa, nos han bajado mucho los humos. Que si esta casa es un capricho con un mercado muy limitado… Que si es poco práctica… Los materiales son viejos… La caldera eléctrica es poco eficiente y cara…

Bueno, en parte, parece ser que es bueno que el tasador le ponga un precio bajo, así parece que será más fácil lo del permiso judicial para Carlitos. Pero espero que no sea un precio tan bajo como dicen. Según Maca, la abogada… (sí tío, hasta una abogada hemos tenido que contratar para tramitar este pequeño lío que nos has dejado…) Bueno, pues según ella, los agentes inmobiliarios, siempre tratan de que bajes el precio para vender rápido. Esperemos que sea eso. Ahora, con el piso de Madrid no nos han puesto tantos problemas. ¡Qué vista tuviste! Por lo que he visto en los papeles, compraste bien barato ese piso tan majo.

Esa es otra, por cierto. A ver qué nos encontramos allí. ¿No tendrás tantos trastos como aquí? Espero que no.

Por cierto, tengo que alabarte el gusto. A lo largo de tu vida compraste algunas cosas bien bonitas, sobre todo algunos objetos que parecen indios, supongo que de tu estancia en Venezuela. Y la casa la dejaste bien acogedora. Mira que desde fuera no lo parece. Supongo que tu vida debió de ser toda un poco así; no querías que nadie viera como eras en realidad.

Mira, he empezado quejándome y tengo que terminar reconociendo que este lío me está permitiendo conocerte, y resulta que me caes bien. Ahora me da pena no haberte frecuentado cuando estabas vivo.

Bueno, que ya me he terminado el cigarro y si sigo me fumo otro y no termino nunca. Solo una cosa más; gracias, tío Marciano.

Visita a la casa del tío Marciano: un viaje al pasado2020-11-23T08:57:02+00:00

Herencia de sobrinos vs herencia de hijos: ¿Hay diferencia?

Olga: “A ver bonita, me lo explicas despacio o no lo entiendo. En menos de 6 meses pasas de ser la solterona empedernida y pobre de pedir a rica heredera que piensa en irse a vivir con un hombretón segoviano. ¿Y dices que no ha cambiado nada en tu vida?”

💭 Joder, visto así…

Marga: “Pues mira, ni yo era solterona empedernida, ni pobre de pedir. Es verdad que no buscaba pareja, pero nunca me he negado a que surgiera lo que fuera y aunque no he dicho que fuera pobre de pedir, tampoco es que por el momento tenga dinero, sigo en paro y algún día me llegará algo de la herencia del tío Marciano.”

Olga: “Anda que no te he escuchado veces decir que no querías un novio ni en pintura. Que ligar era un rollo y que el estado ideal de una mujer era la soltería.”

💭 No, si ahora me toca tragarme mis palabras…

Marga: “Una dice muchas tonterías después de beberse cuatro cañas. Pero no espera que sus amigas se las tiren a la cara a la primera de cambio. Estando sobria y en mis cabales siempre decía que a lo que no estaba dispuesta era a ponerme a buscar pareja. Al menos de manera presencial, que el Tinder no cuenta.”

Olga: “Oye, que no lo veas como una crítica. Me alegro mucho por ti, Paco es un tío cojonudo. Te merecías ya un tío que te quisiera. Y lo de la herencia además de envidia me alegra mucho también. Has estudiado y currado mucho en esta vida como para estar pasando estrecheces. ¡Tuviste muy mala suerte con el cierre de la empresa! Que ahora heredes un dinerillo es un acto de justicia poética, me parece a mí.”

Marga: “Bueno, más me vale lograr un curro rápido. Lo de la herencia, veremos cuando llega y cuanto llega.”

La herencia del padre de Olga

Olga: “¿Pero todavía no lo habéis resuelto? Yo lo de mi padre ya lo resolví todo. Total, tampoco es para tanto. Claro que el pobre no dejaba nada y todo se lo hemos dejado a mi madre.”

Marga: «Pero si tu padre falleció hace nada y, solo la declaración de herederos se lleva un mes y pico; entre que no te dan el certificado de defunción hasta pasados 15 días, firmas y que lo publican no sé dónde durante un mes…»

Olga: “Ya, pero es que mi padre dejó testamento. Uno de esos en que deja todo a mi madre en usufructo. No hemos tenido que hacer eso de la declaración de herederos. Mi hermano y yo solo recibimos la nuda propiedad, que es como no recibir nada hasta que fallezca mi madre.”

Marga: “Bueno, pero organizar lo de la escritura de herencia os habrá llevado un tiempo, que además tu hermano habrá tenido que venir de Londres.”

Olga: “Pues no hemos tenido que hacer escritura. Como te digo se lo hemos dejado todo a mi madre. Solo hemos tenido que liquidar los impuestos.”

Marga: “Y esa es otra, ¡pagar los impuestos! Si tu padre no dejó efectivo, os habrá costado sacar el dinero de algún sitio.»

Olga: “Pues tampoco ha sido para tanto. El impuesto de sucesiones ha salido casi exento, y el de plusvalía ha sido poca cosa, como la casa de Madrid es alquilada, solo era la casa de Prádena y allí se paga poco.”

Marga: “Entonces, tú ahora no recibes nada ¿no?”

Olga: “Pues no, todo queda para mi madre. Pero salvo el gestor, casi no hemos tenido gastos. El reparto de lo poco que hay, se hará cuando fallezca mi madre.”

Marga: “Hija, pues qué suerte. Nosotros llevamos un lío que no veas. Y sí, algún día recibiré un dinero, pero no veas que trabajo llevamos hecho. Parece que heredar de padres a hijos es mucho más fácil y más barato que heredar de un tío de América.”

Herencia de sobrinos vs herencia de hijos: ¿Hay diferencia?2020-09-22T09:56:26+00:00

La firma de la herencia

Marga: “Hola mamá. ¿Qué tal estás? ¿Ya estás preparada? ¿Te ayudo a algo?”

Madre: “Hola hija. Estoy bien, acalorada, eso sí. Hace un calor horrible. Me he puesto lo más fresquito que he encontrado. ¿Voy bien así?”

Marga: “Vas perfecta. Con este calor es lo mejor que puedes hacer y total, el restaurante no es nada elegante.”

Madre: “Ya hija, pero no sé… con eso de que vamos con Paco, quiero ir elegante. Qué va a pensar ese chico…”

💭 ¡Ay mi madre! Que jaleo mental tiene esta mujer.

Marga: “Mamá, conoces a Paco desde que nació. Y a la comida vamos cerca de 14 personas. Esto no es una pedida de mano ni nada parecido. Solo vamos a comer los herederos que nos hemos juntado para firmar la herencia.”

Madre: “Ya, pues yo tengo otra sensación. Como no me he visto con Paco desde que os habéis hecho novios…”

💭 ¡Pufff! Qué complicado va a ser esto. Mi pobre madre tiene un cacao mental que no veas.

Madre: “Bueno hija, da igual. Cuéntame, ¿cómo fue la firma esa en la notaría? Como no me dejasteis ir tengo mucha curiosidad.”

Marga: “Mamá, no es que no te dejásemos ir. Es que como al final vino tu hija, no era necesario que firmáramos por ella. Y éramos muchos. Además, con este calor, estás mejor en casita.”

Madre: “Ya, bueno, lo que quieras. El caso es que primero tenía que ir, luego no… Y yo tenía curiosidad por ir.”

La firma en la notaría, reunión familiar

Marga: “Pues mira, te hubiera decepcionado bastante. La cosa no tiene nada de particular. Fuimos llegando todos, nos tuvieron esperando un rato y nos pidieron los DNIs. Tu hija se lo había olvidado (y mira que le insistí en que lo llevara) pero por suerte se lo pudo acercar su marido rápidamente. Pasamos a la sala con el notario, nos leyó la escritura y firmamos todos.”

Madre: “¿Así sin más? ¿No os preguntaron nada, no sé, si estabais de acuerdo o algo?

Marga: “Mamá, la escritura la habíamos leído todos antes, Maca la había revisado y nos había explicado todo. Cuando vas a firmar, vas a tiro hecho.”

Madre: “¿Entonces ya está todo terminado? ¿La herencia ya es vuestra?”

Marga: “Pues no. Esto solo es un paso más. Ahora hay que pagar los impuestos, hacer lo del juzgado por Carlitos y su incapacidad y luego llevarlo al registro de la propiedad.”

Madre: “Pero, ¿ya podéis ir vendiendo las propiedades? Cuanto antes lo hagáis mejor, que me han dicho mis amigas que viene una crisis horrible.”

Marga: “Siempre viene una crisis horrible según tus amigas. Pero da igual, no podemos vender ahora. Podríamos ir buscando comprador, pero si aparece uno con prisa, no podemos vender hasta que el juzgado dé el visto bueno a la escritura de la herencia y la inscribamos en el registro. Y después hay que pedir permiso para que dejen vender la parte de Carlitos.”

El permiso del heredero incapacitado

Madre: ¿Quién tiene que pedir permiso y a quién? ¿No puede darlo su hermana? Para eso es la tutora.”

Marga: “Ya sabes que no. Parece ser que por muy tutora que sea, para poder vender los bienes del incapaz, necesita que el juez le dé permiso para vender.”

Madre: “Hija que cosas más raras. O sea que estamos como antes. Entonces, ¿qué es lo que se celebra hoy?”

Marga: “No se celebra nada mamá. Simplemente aprovechando que hemos venido todos a Madrid, hemos quedado a comer los herederos y, como viene alguna tía, creí que te apetecería unirte.”

Madre: “Pues que día más raro para organizar una reunión familiar. Un lunes en agosto.”

Marga: “Es el día que nos han puesto en la notaria. Y como todo el mundo se quiere ir de vacaciones, no había muchos más…”

Madre: “Esa es otra… Tú te vas el miércoles con tus amigas a Almería, ¿sin Paco?”

Marga: “Sí. Paco se va a Prádena. Te verás allí con él.”

Madre: ¿Estáis peleados? Hija tienes que tener un poco de paciencia y mano izquierda. Que tú tienes un pronto muy malo…”

Marga: “No estamos peleados mamá. Mis vacaciones las tengo reservadas desde hace meses y Paco no pinta nada allí con mis amigas.”

Madre: “Lo que tú quieras, pero a mi no me parece normal.”

💭 Lo dicho, esta pobre mujer tiene un jaleo mental que mejor no discutir con ella. A ver si terminamos esta herencia y le aclaro las cosas. Bueno, quizás antes me las tengo que aclarar un poco yo…

La firma de la herencia2020-08-14T12:11:22+00:00

Poder notarial en el consulado

Mensajes de whatsapp

Marga a su hermana: ¡Hola guapa! ¿Cómo va todo? ¿Al final vas a poder venir a la firma en la notaría?

 

La hermana a Marga: ¡Hola! Pues todavía no lo sé. Andamos con mucho lío de trabajo. Me apetece mucho ir y veros a todos, pero andan difíciles las cosas.

 

Marga: Joe tía! Que tenemos que firmar ya… Hemos mandado todo a la notaría y nos quieren dar fecha…

 

La hermana: Bueno espero poder saber algo mañana, ya te diré.
Otra cosa… 😱  ¿¿¡¡Qué me dicen que te has echado novio!!?? Cuéntame 😉

 

Marga: Ya, si los cotilleos vuelan, pero ahora estamos a lo que estamos. Si no vas a venir es muy urgente que nos mandes el poder.

 

La hermana: ¡Jo tía! No sea aburrida, venga, cuéntame. ¿Cómo ha sido eso de enrollarte con el primo Paco? ¿Vais tan en serio como dice mamá?
💭 ¡Joder con mi madre! Es peor que esos de Sálvame. Ahora me va a tocar dar una rueda de prensa.
Marga: ¿Si te prometo contártelo luego me haces caso un rato con lo del poder? 🙏

 

La hermana: Vale, pero lo prometido es deuda. ¿Qué quieres decirme con lo del poder?

 

Marga: Mira, mañana, si te confirman que no vas a poder venir, pides cita en el consulado. Ahora te mandaré un documento que me han dado donde explica lo que tienes que firmar. Parece que te lo pueden entregar en el acto. Según te lo den, lo mandas por mensajería urgente al despacho de Luis. Te paso por correo la dirección. Y si puedes lo escaneas y se lo adelantas por mail.

 

La hermana: Vale, entendidas las instrucciones. Pero, ¿qué es eso que tengo que firmar tan urgente?

 

Marga: Ya te lo he explicado un par de veces. Nos das un poder notarial para poder firmar la herencia, pagar los impuestos, hacer las gestiones en los bancos y las aseguradoras y para luego vender los bienes.

 

La hermana: ¿Poder notarial? ¡¡Pero si me mandas a firmarlo al consulado español!!

 

Marga: Pues sí, hija, se llama así. Parece que los poderes notariales en el extranjero los hacen en los consulados.

 

La hermana: ¿Y con ese poder vas a poder hacer todo en mi nombre?

 

Marga: Todo no. Solo lo referido a la herencia. Y además, no soy yo la única que te representa. Tenemos que firmar mamá y yo en tu nombre. Se llama poder mancomunado. Ahora, si no te fías de mamá y de mí, le das el poder a quién te dé la gana o te vienes a España a firmar…

 

La hermana: No te cabrees hermanita. Solo quiero saber lo que voy a firmar y para que sirve. No te preocupes, que si no puedo ir, mañana mismo hago la gestión. Ahora, lo prometido es deuda, venga empieza a largar…

 

Marga: ¡Joe! Qué pesaos sois todos. Ni que fuera la primera en echarme pareja en este mundo…

 

La hermana: Entiende nuestra curiosidad. Parecías ya la soltera de oro y vas y te enrollas con el primo Paco. ¡Es muy fuerte!

 

Marga: ¿Sabes lo que te digo? Que he prometido contártelo, pero no he dicho cuando. Vente a Madrid a firmar y te enteras de todo. Que yo, para hablar ciertas cosas, necesito tener una cara a la que mirar y una caña en la mano….

 

La hermana: No tienes palabra y eres una mala hermana.

 

Marga: Solo te estoy motivando para que vengas jejeje.

 

La hermana: Si voy no te pienso dirigir la palabra. Que lo sepas. 👋 😢

 

Marga: Adiós cotilla.

 

Poder notarial en el consulado2020-07-30T11:42:35+00:00

Esto es un lío de herencia… ¿o de amores?

Marga: “Oye, que bien se está en esta terracita tuya. Aquí al solecito de primavera, recostado uno sobre otro. ¡Es una gozada!”

Paco, distraído, sin levantar los ojos de la hoja de excel que está repasando en su tablet: “Sí, sí, Marga. Una tarde muy agradable.”

Marga: “Podría pasarme así la vida entera.”

Paco, notando un cierto dolor de riñones por la postura forzada: “Bueno, la vida entera, no sé…”

💭 Marga piensa para sí misma: ¡Uy! ¿Qué le pasa a este ahora? ¿Qué he dicho? Tampoco es que yo quiera que me proponga matrimonio. Lo de la vida entera es una forma de hablar.

💭 Paco pensando para sí mismo: La vida entera en esta postura no aguanto, pero se ve tan cómoda a Marga… En fin, voy a seguir un rato a ver si logro entender este lío de la herencia.

Marga: “Chico, lo de la vida entera es una forma de hablar…”

Paco: “Marga, ¿hace cuánto que falleció el tío Marciano? ¿Han pasado solo 5 meses? Creo que esto se me está haciendo muy largo. Sí, perdona, ya he visto la fecha de defunción; llevamos 5 meses tú y yo con este tema…»

💭 Marga para sí misma: Si bueno, cinco meses desde que, digamos, nos reencontramos. Pero enrollados ni dos semanas, no creo que sea para que se te haga tan largo. Vamos, que yo no he tenido tiempo de plantearme si vamos en serio o no y a ti ya se te está haciendo largo.

Vale, yo creí que estábamos a gusto los dos y que podíamos tirar para adelante, a ver dónde nos lleva este rollo. No es que yo, a estas alturas, busque una relación formal, pero ya tenemos una edad para no andar tonteando. Y las cosas nos van bien…

💭 Paco para sí mismo: A ver, si hace 5 meses que falleció el tío Marciano, es que nos queda un mes para pagar los impuestos. Pero antes hay que firmar la escritura de aceptación de la herencia. Para eso tenemos que reunir a todos los herederos y no va a ser fácil. No sé si la hermana de Marga al final mandará un poder… Y lo del lío de Carlitos, que no sé si hay que hacerlo antes o después. ¡Anda que… menudo jaleo!, además de ser incapaz, te ponen más problemas legales…

Paco: “Esto de tener hijos es un lío, sobre todo, si, por desgracia, te sale con una incapacidad…”

Marga: “Eeh, pues sí…”

💭 Marga para sí misma: ¿Quién ha hablado de niños? Este pobre se está pensando lo que no es. Vale que no me importaría tener un hijo, pero todavía no me había planteado nada con Paco. ¿Va a ser que le estoy presionando mucho sin darme cuenta?

Marga: “¿Paco te sientes presionado?»

Paco: “Pues la verdad es que ahora mismo sí. Todo esto es nuevo para mí. Son muchas cosas a las que enfrentarse.”

💭 Paco para sí mismo: Yo creo que Marga no es muy consciente de todo lo que queda. De lo contrario, supongo que también estaría presionada. Tenemos que recibir el poder de su hermana desde Francia para aceptar la herencia, buscar fecha para ir al notario, nos tienen que dar el borrador de los impuestos, llevarlo al banco y a la aseguradora para que nos liberen los fondos y liquidar los impuestos. Para todo esto nos falta un mes, solo un mes.

Paco: “Un mes no es mucho tiempo, pasa muy rápido.”

Marga: “Pues depende de las circunstancias.”

💭 Marga para sí misma: Definitivamente le he presionado demasiado. Si es que, cuando un tío me gusta, lo doy todo. No pienso que él puede ir a una velocidad diferente a la mía. Siempre meto la pata igual.

Marga: “Paco, cada uno tiene su ritmo. Solo es cuestión de acompasarse.”

💭 Paco para sí mismo: En un mes tenemos ese tema terminado por narices, no hay más plazo. Pero después toca el trámite judicial de la aprobación de la herencia de Carlitos, y luego, por lo que nos ha dicho Maca, pedir permiso al juez para vender los bienes. Entre seis meses y un año para lograr estar vendiendo todo. No veo que me vaya a dar tiempo de aprovechar la caída de precio de los pisos. De aquí a un año seguro que están volviendo a subir. Sin el dinero de la herencia no me llega para la entrada. Veo que nunca voy a tener posibilidades de comprarme un piso en Madrid, con la ilusión que me hace.

Paco: “Tal y como están las cosas, no me veo viviendo en Madrid. Es todo muy complicado.”

💭 Marga para sí misma: Está claro, me he pasado. Ni se plantea que nos vayamos a vivir juntos. A mi me encantaría. Quizás le he agobiado demasiado. Lo mejor va a ser dejarlo todo claro. Yo estoy dispuesta a ir más despacio. Pensaba que estábamos bien, pero si él está mal, mejor dejarlo ya, antes de hacernos daño. Por lo que veo él lo tiene claro; mejor cortar por lo sano…

Marga: “Paco, yo creo que ha llegado la hora de que tomemos una determinación. Mi postura no es nada cómoda. Yo quiero seguir, pero no te veo bien a ti.

Paco: “Pues mira Marga, yo estoy un poco igual. No te decía nada al verte tan cómoda a ti, pero la verdad es que me estaba destrozando los riñones ahí sentado. ¿Nos vamos a dar un paseíto romántico, que tengo muchas ganas de achucharte a la sombra de un árbol?»

Esto es un lío de herencia… ¿o de amores?2020-08-27T06:47:03+00:00

El cálculo de la herencia, ¿cuánto dinero le toca a cada primo?

📞 Llamada de Patricia a Marga

Patricia: A ver Marga, bonita, que o estoy yo muy dormida o no entiendo nada de tu mensaje. ¿Me dices que estás encerrada en tu cuarto de baño? ¿Que está Paco en tu casa? Pero, ¿te ha hecho algo? ¿Tienes miedo? ¿Llamo a la policía?

Marga: No, no, tía. No es eso. Joder, a ver cómo te lo explico… Al revés, todo va cojonudo… bueno no, es horrible…

Patricia: A ver maja, aclárate. ¿Es cojonudo o es horrible?

Marga: Quiero decir que no ha pasado nada malo. Pero me da un corte horrible.

Patricia: Ya. Vamos, que habéis echado un polvo por fin, pero lo que te raya es amanecer junto a tu primo segundo o tercero… que además te gusta de verdad…

Marga: ¡Joder! ¿tan transparente soy?

Patricia: Cristalina. Anda bonita, sal de ese cuarto de baño y atiende a tu amado como lo más normal, sabiendo lo que sé de él, estará tan cortado como tú. Y, lo que es peor, conociéndoos, el pobre tendrá una resaca horrible. Seguro que para terminar enrollados os tuvisteis que beber hasta el agua de los floreros…

El despertar: churros, resaca y… ¿lío de primos?

Toc, toc (Paco golpea la puerta del cuarto de baño)

Paco: «Marga, ¿estas bien? He preparado algo de desayuno, espero que no te moleste. Como tardabas, he bajado a la churrería y he traído churros y chocolate. ¿Te parece bien?»

¡Churros, que delicia! ¿Cómo sabrá este tío que me pirran los churros? ¡Lo mejor para una resaca!

Marga: «Perfecto Paco. Salgo enseguida.»

📞 Marga: Patricia, te llamo luego.

📞 Patricia: No dejes de hacerlo, que me muero de curiosidad.

Paco:  «¿Ya has salido? Como no sabía dónde sueles desayunar se me ha ocurrido que el balcón es un buen sitio, y he puesto la mesa allí.»

Marga: «Perfecto, perfecto. Muchos fines de semana desayuno allí. ¡Que hambre tengo! ¿Empezamos?»

Paco: «Sí, claro, yo también tengo hambre, y un cierto dolor de cabeza. Por cierto, sobre lo de anoche…»

¡Glups! No fastidies Paco… Con lo bien que vamos, no me montes una escenita sobre la trascendencia o intrascendencia de habernos enrollado. ¡No me apetece nada ahora!

Paco: «… La verdad es que no tengo nada claro todavía ni cuanto vamos a pagar de impuestos, ni cuanto dinero nos puede quedar a nosotros de la herencia y, lo mas importante, cómo vamos a pagar todos esos gastos, ¿tú has logrado enterarte de algo?»

Anda que… ¡Seré peliculera!

Marga: «Pues mira, sí me he enterado. Se lo pregunté abiertamente a Maca. Yo tenía las mismas dudas.»

Paco: «Pues, por favor, ponme al día.»

Marga: «Sí, pero tengo que mirar la Tablet, me hice un Excel  porque el asunto es un lío.»

«Mira, a valor de mercado, la herencia asciende a 1.802.600 € aproximadamente. Haciendo unos cálculos mas o menos realistas del precio al que se pueden vender los bienes.»

«Entre impuestos, gastos, notarios, registros y demás cosas que tenemos que pagar, se nos pueden ir unos 740.000 €, aunque será algo más. Así que calcula que nos repartimos entre los siete un millón de Euros. Con lo que cada uno tocaríamos a algo menos de 150.000 € después de pagar los impuestos. Siempre, claro, que logremos vender todo al precio que calculamos. Y si logramos venderlo por encima de ese precio, tendremos que pagar en renta por la diferencia.»

¡Mira que carita se le ha puesto! Está flipando.

Paco: «No está nada mal. Ese dinero me va a venir muy bien, joba con el tío Marciano. ¡Menudo favor me hace!»

«Pero, espera. ¡740.000€ en gastos! ¿y eso se supone que lo tenemos que pagar antes de poder vender? Yo no sé tú, pero yo no tengo los 100.000€ que me toca poner. ¿De dónde se supone que uno saca el dinero para pagar eso?»

Marga: «Ya, pues ese es el lío Paco. Al principio Maca me había dicho que una solución era no liquidar el impuesto de sucesiones, pagar solo los de plusvalía (que ya son una pasta) y pedir a la Administración que nos liquiden ellos el impuesto. Parece ser que tardan un tiempo en hacerlo y mientras, nosotros, tratar de vender antes de que nos hagan pagar. Pero claro, al estar Carlitos incapacitado, hay que pedir permiso al juez para poder vender los bienes. Lo mismo no nos da tiempo…»

Paco: «Intuyo que me vas a dar otra solución Marga, o me da un infarto…»

Marga: «Bueno tranquilo. La solución me la diste tu hace tiempo. ¿Recuerdas que me dijiste que las aseguradoras nos podían adelantar el dinero? A mi se me había olvidado esa historia, pero Maca ya ha hablado con ellas y no solo nos lo adelantan, si no que además parece que habrá suficiente entre ese dinero y lo que hay en los bancos para pagar todos los impuestos. Lo malo es que nos vamos a quedar sin efectivo y si tardamos en vender habrá que poner dinero para ir pagando los gastos.»

Paco: «¡Coño, una buena noticia! Me tenías asustado con todo esto. Menos mal que empiezo a ver que de todo este lío vamos a sacar algo bueno. Y, por cierto, menos mal que hemos contratado a alguien para que se ocupe. ¿Te acuerdas cuando pretendíamos hacerlo solos tú y yo?  Nos hubiéramos vuelto locos con esta herencia.»

El cálculo de la herencia, ¿cuánto dinero le toca a cada primo?2020-07-01T07:09:16+00:00